Patronato García Lorca
 
Indice
Patronato Cultural Federico García Lorca
 
Casa Museo
Casa museo
 
Centro de estudios Lorquianos
Centro de estudios Lorquianos
 
Territorios Lorquianos
Territorios Lorquianos
 
Lorca y su tiempo
Lorca y su tiempo
 
Mar de lunas
Lorca y su tiempo
 
portada del libro
 
UN JARDÍN CONTRA TU NOMBRE
Presentaciones de libros, discos ...
Poemario de Jesús Arias
20 de Diciembre de 2019 - 20 de Diciembre de 2019
Palacio de los Condes de Gabia, 20.00 h.
El viernes 20, se presentará el tercer número de la colección “Laoconte salvaje”, que edita el Patronato FGL de la Diputación de Granada. Este tercer tomo saca a la luz el poemario inédito de Jesús Arias “Un jardín contra tu nombre”, compuesto de cincuenta y cinco poemas. En el estudio preliminar, de Isa Daza, además de un análisis exhaustivo de los versos de Jesús, se hace referencia al origen de este poemario y las múltiples casualidades que lo han abocado a formar parte de esta colección que nace en Fuente Vaqueros el año pasado, con la antología “Resistir al margen” de Juan de Loxa. Así lo resume Daza en el texto que ocupa la solapa:
En abril de 2017, celebrando en Granada la Semana Cultural de la Chana, barrio natal de Jesús Arias Solana (1963-2015), que rindió un profundo homenaje a su inconmensurable figura, su fiel amigo Juan de Loxa nos mostró una copia de un poemario que el mismo Jesús le había entregado, no sabemos exactamente cuándo, ni exactamente para qué; ¿corregirlo, comentarlo, publicarlo, conservarlo? – pero que, en cualquier caso, revelaba a un poeta intuido pero desconocido aún, sorprendente y nuevo. Juan lo había conservado en los archivos de la Casa Museo Federico García Lorca y, casi como un último acto de resistencia, nos acercó este nuevo fragmento de un puzle quizás por siempre inacabado.
Inevitablemente, las preguntas hicieron preguntas a las preguntas y cientos de interrogantes se agolparon en nosotros cuando, con un profundo amor y un pudor cómplice, Juan leyó su título, Un jardín contra tu nombre, y muy emocionado ante el hecho irreverente de mostrarnos a un Jesús otro, comenzó a recitar- “La soledad llega a veces (…)”

Al poemario de Loxa (número 0) le siguió un segundo tomo dedicado a Antonio Mata “En la raíz del silencio”. La línea que se abrió entonces ha ido, de manera caprichosa y segura, marcando el camino de tal forma que “Un jardín contra tu nombre” sin saberlo reunía todos los puntos comunes de esta colección y se impuso sin dar opción al titubeo. Era el siguiente.
Se mantiene el esquema de los anteriores: la invitación nada más abrir el libro es una dedicatoria de Juan de Loxa y un poema: “Oración y nana para Jesús”; algunos dibujos y collages de Jesús son los recursos gráficos que se van intercalando entre las palabras que dejan constancia de su permanente diálogo con Lorca.
El preliminar “Teoría y juego de Jesús Arias” de Isa Daza, va analizando cuidadosamente este libro que Jesús dejó perfectamente concebido desde la portada al colofón y recorriendo sus infinitas conexiones con el corpus de una obra tan amplia que siempre rompió fronteras.

ANEXO
Isa Daza. Fragmentos del preliminar.


Debió haber muchas razones para que Jesús entregara su poemario a Juan de Loxa; su trabajo como gestor cultural al frente del Museo Casa Natal FGL, que fundó y dirigió entre 1986-2005, su labor como agitador social (Manifiesto Canción del Sur o Poesía 70), o como poeta (Parole, parole, Juegos Reunidos, etc.). Asimismo, la concepción de la poesía como acto de libertad manifiesto no sólo en el poema, sino en toda su obra, difícil de abordar en ambos casos porque se despliega en muchas direcciones interrelacionadas (música, artes visuales, etc.). Distintas manifestaciones que juegan con elementos diversos que apuntan a una misma dirección y que, tanto a Juan como a Jesús, les llevó a habitar la periferia poética, a resistir consciente y dolorosamente al margen (Castro, 2018) y a identificarse, desde esa posición fronteriza, con el sufrir de los oprimidos, la voz de otro que, como un síntoma lorquiano, toma sus discursividades transformándolas en un espacio de lucha y resistencia. «Las víctimas son poetas de fuego» -escribía Jesús.

Del mismo modo, ambos antepusieron, en no pocas ocasiones, el trabajo colectivo al quehacer individual, reivindicando el valor comunitario del arte, para “inscribirse en un espacio de confluencia y diálogo” (Castro, 2018: 15) bien con poemas para ser cantados o dramatizados, como el Juan de ¡Ay, Jondo! o El número 1, bien con letras concebidas y estructuradas como artefactos poéticos que amplifican el mensaje en la distorsión punk de TNT; la apuesta colectiva a la que Jesús nutre de ideas, canciones, textos, en definitiva, de un cuerpo poético que ahonda en la especial relación establecida en nuestra cultura contemporánea entre música y poesía.

Todas las problemáticas que venimos señalando como fundamentales en la obra de Jesús Arias surgen de un enconado diálogo con Lorca, el poeta músico por excelencia, una de las primeras víctimas de las que Jesús tiene conciencia que, a su vez, entona como nadie el canto de los oprimidos, los marginados lorquianos que inundan su literatura con muy diversas formulaciones. La estilización de lo popular y la música como símbolo y posibilidad. Asimismo, la objetivación del dolor propio (en Lorca, la diferencia y la frustración, quizá en Jesús, la soledad y la perdida) como dolor del otro, lo que Juan Carlos Rodríguez llama la objetivación del propio yo en la alteridad (Rodríguez. J. C., 1994:45) que, en ambos casos, termina convirtiéndose en fusión entre su lucha individual y su lucha popular, entre su singularidad y su historia (cfr., p., 56). Y, sobre todo, la muerte, esa constante obsesiva en Lorca que Jesús escucha a partir de conceptos clave como ¡¡las hierbas!!, «cuyos signos de admiración indican una aproximación cada vez mayor de la muerte, que no puede aceptar el hombre que siempre dice “Espera” porque no puede creer, no puede entender la cercanía de esa muerte» aunque «el poeta sabe que va a ser asesinado, tal vez lo ha sido ya». (Arias J., 2018:27)
Por ello, parte de sus versos o llega a ellos a partir de palabras que lo dejan marcado para siempre y se convierten en auténticas llaves para penetrar en su propio decir. Una intertextualidad extrema que integra a Lorca completamente en su proceso de escritura, un pulso herido que escribe con él. La mujer “que achica la agonía y hace aguas en la quilla del deseo”, “las ventanas que son radiografías” o la “rara luz de la muerte”, parten de Lorca para navegar por toda la obra de Jesús y éste las repite en canciones de todas sus épocas, en poemas que rehace una y otra vez, en sus cuadernos, en sus apuntes de filosofía que titula El mundo explicado a mí mismo (inéditos) porque Jesús, se explica el mundo a partir de un Lorca perdido en la ciudad sin sueño, a partir de su gemido y su dolor. Y él lo aclara: «Busco la voz de Lorca» (Arias. J, 2018:225), justamente, el Lorca de Poeta en Nueva York, el Lorca de Tierra y Luna, es decir, el Lorca de Introducción a la muerte que Jesús traduce como Introducción a la guerra en sus cielos cabizbajos. O, en otro poema inédito, «Así era la voz de Lorca. /Voz de madera oscura./Te veo tallada en la luz (…)» (Gioconda Negra). Tallada a partir de la materia oscura de la voz de Lorca, el material a partir del cual elabora su propia voz.

Sin duda, es Lorca la razón fundamental por la que Juan de Loxa atesoraba esta obra de Jesús. La confianza basada en una suerte de amistad lorquiana que escenifica ese punto de cruce donde arte y vida son una sola y misma realidad. Amigos que comparten una profunda obsesión, un profundo amor “enlorquecido” que convierte al poeta en una estrella alrededor de la cual orbitan encontrando su palabra justo en la distancia que los separa.

Pero Jesús, que se sumerge hasta lo más hondo en las aguas fenomenológicas de Juan Ramón, del cante jondo a la imagen del niño que tanto le deben, se deja ensuciar por lo que Hegel llamó “la prosa de la vida” e intenta llegar a la orilla para denunciar las causas del naufragio, no ya del personal, sino, sobre todo, del naufragio de la humanidad. Porque la problemática de la muerte, que como señalamos toma de Lorca, se vuelve cada vez más violenta y salta del conflicto del yo a un mundo donde reina el exterminio, donde el problema ya no es la desaparición de uno, sino la extinción de toda la especie llamada a desaparecer por su propia crueldad, el paso del jardín a la guerra, decíamos, que abre un nuevo espacio crítico: «hay mares que se miran como si fueran a matarse», «mares que se ponen nombres y fronteras y kilómetros encima. O religiones», que se tragan, literalmente, a cientos de personas declaradas ilegales por gobiernos genocidas que «clavan banderas coaguladas, banderas muertas, colores sin estirpe y sangre que no olvida, siempre la sangre del odio.» (Arias. J., 1996)
«Leyes de extranjería/ La Europa que blinda la entrada» escribe en Sarajevo, una de las piezas centrales de Los cielos cabizbajos que encierra en sí misma todos los síntomas claves de este jardín.
 
 
 

«MEDIO PAN Y UN LIBRO» EDICIÓN ESPECIAL PLURILINGÜE

Kalandraka presenta en la casa natal de FGL
 

LA VOZ DE FEDERICO disco de Raúl Alcover

Presentación
 

FEDERICO EN TU RUTA 2020

Programa didáctico del museo para escolares
 
Diputación de Granada
Universo Lorca
Todos los derechos reservados © 2009 Patronato Cultural Federico García Lorca. Diputación de Granada | Aviso Legal | casamuseolorca@dipgra.es